Por qué es importante sentirse incómodo entrenando

Nues­tro cere­bro está dise­ña­do para pro­te­ger­nos y tomar el camino más fácil siem­pre que poda­mos. Vivi­mos en una cri­sis de como­di­dad. Aho­ra tene­mos tan­tas cosas que nos hacen sen­tir cómo­dos; des­de la tec­no­lo­gía has­ta los coches, todo está dise­ña­do para hacer­nos sen­tir cómo­dos. Cada avan­ce tec­no­ló­gi­co redu­ce nues­tra zona de confort.

No nos sen­ti­mos incli­na­dos a salir de nues­tra zona de con­fort debi­do a todos estos avan­ces tec­no­ló­gi­cos y en muchos casos que la gen­te se dedi­que a los depor­tes de resis­ten­cia por­que están muy acos­tum­bra­dos a estar cómodos.

Esto con­du­ce a pro­ble­mas de salud como la obe­si­dad, la dia­be­tes y las enfer­me­da­des cardíacas.

Para sacar lo mejor de noso­tros mis­mos, a veces tene­mos que sen­tir­nos incó­mo­dos tan­to como poda­mos. Debe­mos tener la capa­ci­dad de aguan­tar difi­cul­ta­des cuan­do hace­mos un triatlón o una prue­ba de atle­tis­mo. Aun­que algu­nas per­so­nas son mejo­res que otras en esto de for­ma natu­ral, esta es una habi­li­dad que se pue­de entre­nar o preparar.

Un ejem­plo son los gru­pos de corre­do­res. Mucha gen­te se sien­te inti­mi­da­da o tie­ne un poco de mie­do de ir a una sesión de gru­po por­que tie­ne estos pen­sa­mien­tos de ”¿qué pasa si soy el más len­to o qué pasa si me dejan atrás?”.

El pri­mer paso es sim­ple­men­te lle­var­se bien. Esta­rás fue­ra de tu zona de con­fort y será un poco incó­mo­do por­que es la natu­ra­le­za huma­na, pero nue­ve de cada diez veces la gen­te lo dis­fru­ta de ver­dad. Se dan cuen­ta de que todo el mun­do es igual que ellos y se ha vis­to muchas veces que alguien va a una sesión de entre­na­mien­to y está al final, pero si sigue insis­tien­do va mejo­ran­do sus resul­ta­dos. Pero si nun­ca se hace el paso de ir a pro­bar, nun­ca se lle­ga a saber has­ta don­de se podría haber llegado.

Por otro lado, si te gus­ta entre­nar en gru­po y eso es todo lo que haces. Inten­ta entre­nar por tu cuen­ta. A veces es un reto men­tal entre­nar por tu cuen­ta cuan­do no tie­nes la mule­ta de otras per­so­nas que te ayu­den a supe­rar una sesión de entrenamiento.

Un buen ejem­plo es que a veces, en el entre­na­mien­to, crees que estás al lími­te. Tan­to si quie­res correr 30 minu­tos por pri­me­ra vez como si vas a hacer cin­co inter­va­los duros. Siem­pre serás capaz de hacer uno más si real­men­te lo inten­tas. Vol­vien­do al entre­na­mien­to en gru­po, tener el empu­je para ayu­dar­te a hacer ese extra te ayu­da­rá a sen­tir­te incó­mo­do e ir uno más en tus sesio­nes de entre­na­mien­to. Cuan­do te esfuer­zas en esas sesio­nes de entre­na­mien­to, tie­nes esa reser­va y sabes que el día de la carre­ra pue­des ir un poco más lejos por­que has prac­ti­ca­do en el entrenamiento.

Abra­zar tu ins­tin­to com­pe­ti­ti­vo tam­bién pue­de ser algo bueno. Ser com­pe­ti­ti­vo pue­de estar mal vis­to, pero si lo haces de la for­ma correc­ta y res­pe­tuo­sa, te ayu­da­rá a salir de tu zona de con­fort. Así que, tan­to si eres com­pe­ti­ti­vo con­ti­go mis­mo por­que inten­tas supe­rar tu pro­pio tiem­po como si eres com­pe­ti­ti­vo en un gru­po por­que inten­tas supe­rar a otras per­so­nas, uti­li­za ese ins­tin­to para lle­gar más lejos.

En los entre­na­mien­tos, a menu­do tene­mos que ele­gir, por ejem­plo, si vamos a correr o a mon­tar en bici­cle­ta, pode­mos subir la mon­ta­ña o rodear­la, pero siem­pre hay que pro­bar la opción más difí­cil. Inclu­so en la vida coti­dia­na hay opcio­nes fáci­les y difí­ci­les. Por ejem­plo, pue­des ele­gir entre las esca­le­ras o el ascen­sor. Toma las esca­le­ras. Son cosas sen­ci­llas que pue­des hacer todos los días; tomar las esca­le­ras, subir la coli­na, una repe­ti­ción más en el entre­na­mien­to que al hacer­las de for­ma con­sis­ten­te te vuel­ves más cómo­do estan­do incómodo.

El últi­mo con­se­jo es apren­der una nue­va habi­li­dad y eso nun­ca es fácil de apren­der, espe­cial­men­te en un lugar públi­co. Pero a base de per­se­ve­rar, te empe­za­rás a sen­tir cómo­dos estan­do incó­mo­do. Otras habi­li­da­des que pue­des prac­ti­car para el triatlón son bajar un puer­to con la bici­cle­ta más rápi­da­men­te, cam­biar de mar­cha con más flui­dez o mon­tar­te sal­tan­do en las transiciones.

Así que empie­za a sen­tir­te incó­mo­do en los entre­na­mien­tos y verás cómo se tra­du­ce en tus carre­ras. Cuan­do corre­mos, todos que­re­mos hacer­lo lo mejor posi­ble y cru­zar la línea de meta sabien­do que hemos hecho todo lo posi­ble para tener la mejor carre­ra posi­ble. Es muy moles­to en una carre­ra saber que te has ren­di­do o que podrías haber ido un poco más fuerte.

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