10 consejos para nadar con seguridad en aguas abiertas

Cuan­do se acer­ca el verano, entrar a la pis­ci­na cues­ta un poco y el agua pare­ce no estar (en la mayo­ría de casos) tan fres­qui­ta como la del mar. Si vas a nadar al mar, debes tener una equi­pa­ción ade­cua­da y seguir unas pau­tas, debes preparar:

  • Tra­je de neo­preno para aguas frías
  • Gorro de colo­res brillantes
  • Una boya de nata­ción tam­bién es ideal para la visi­bi­li­dad (tam­bién pue­de ser­vir de bol­sa estan­ca para guar­dar las lla­ves y el móvil)
  • Avi­sar siem­pre a alguien de dón­de estás nadando
  • Prue­ba un lugar con­tro­la­do si eres nue­vo en las aguas abiertas

Ade­más, es nece­sa­rio seguir unos con­se­jos de segu­ri­dad para una nata­ción en aguas abier­tas segura:

Consulta con un socorrista

Ade­más de ase­gu­rar­te de que hay un soco­rris­ta de guar­dia, infór­ma­te con él antes de meter­te en el agua. A dife­ren­cia de lo que ocu­rre en una pis­ci­na, las con­di­cio­nes del océano y de la pla­ya cam­bian cons­tan­te­men­te, pero los soco­rris­tas saben dón­de están las corrien­tes y cuál es la cali­dad del agua.

Respira por ambos lados

Si estás apren­dien­do las bra­za­das bási­cas de nata­ción, ase­gú­ra­te de apren­der a res­pi­rar por ambos lados, no sola­men­te por uno. Res­pi­rar por la izquier­da y por la dere­cha cada tres o cin­co bra­za­das te per­mi­te estar aten­to a otros nada­do­res, wind­sur­fis­tas, vele­ros, lan­chas moto­ras y a la vida mari­na. Tam­bién equi­li­bra tu bra­za­da de nata­ción, redu­cien­do las posi­bi­li­da­des de sufrir un hom­bro de nadador.

Nada con un compañero

Un com­pa­ñe­ro de nata­ción te ayu­da a man­te­ner­te segu­ro y efi­cien­te. Antes de nadar, ase­gú­ra­te de acor­dar a dón­de vas, has­ta dón­de y pac­ta un pro­ce­di­mien­to de segu­ri­dad en caso de tener pro­ble­mas. Tener un com­pa­ñe­ro es tam­bién un par de ojos extra para detec­tar motos acuá­ti­cas, bar­cos, etc.

Nada en una zona de baño designada

La mayo­ría de las pla­yas y lagos tie­nen hora­rios desig­na­dos en los que está per­mi­ti­do nadar, así como ban­de­ras que indi­can los lími­tes en los que se pue­de nadar. Si te encuen­tras en un área sin una zona de baño desig­na­da, nada con un kaya­kis­ta cua­li­fi­ca­do. Si no lo tie­nes, pide a un ami­go que reco­rra la ori­lla o haga guar­dia mien­tras nadas. En resu­men: evi­ta nadar solo.

En caso de duda, sal

Si estás en el agua y algo no te pare­ce bien, con­fía en tu ins­tin­to. Pue­de que la corrien­te esté empe­zan­do a ser fuer­te, que se acer­que una tor­men­ta o que tu cuer­po esté luchan­do por man­te­ner el rit­mo (debi­do a calam­bres mus­cu­la­res, fati­ga o ago­ta­mien­to). Sal del agua y vuel­ve otro día, que hay miles para escoger.

Mantente alerta

Sé cons­cien­te de lo que ocu­rre a tu alre­de­dor y escu­cha los soni­dos del agua. Saca la cabe­za del agua y mira perió­di­ca­men­te hacia delan­te para ase­gu­rar­te de que no te diri­ges hacia algo poten­cial­men­te peli­gro­so, o de que no te estás ale­jan­do dema­sia­do de la orilla.

Es muy impor­tan­te que prac­ti­ques la nata­ción en esti­lo libre con la cabe­za levan­ta­da y miran­do al fren­te, para que pue­das com­pro­bar las mar­cas de las boyas duran­te el reco­rri­do y seguir nadan­do lo más rec­to posi­ble hacia la meta. Esto tam­bién es cru­cial duran­te las carre­ras. Las par­tes de nata­ción del triatlón son noto­ria­men­te con­cu­rri­das. Mira hacia arri­ba para ase­gu­rar­te de que no nadas hacia nadie o para evi­tar que te den una pata­da en la cabeza.

Tómate un descanso si lo necesitas

Está bien que, en oca­sio­nes, te pon­gas de espal­das y dis­fru­tes del pai­sa­je duran­te tus sali­das en aguas abier­tas. Ade­más, si tra­gas agua, relá­ja­te, baja el rit­mo y recó­ge­te mien­tras flo­tas en el agua duran­te unos segun­dos. Es habi­tual sen­tir páni­co si no con­si­gues res­pi­rar bien al prin­ci­pio, espe­cial­men­te si es la pri­me­ra vez que com­pi­tes en una carre­ra de lar­ga dis­tan­cia. Quie­res que tus bra­za­das y tu rit­mo estén con­tro­la­dos, así que tóma­te el tiem­po nece­sa­rio para res­ta­ble­cer­te si las cosas se vuel­ven un poco erráticas.

Lleva un traje de neopreno y un gorro de colores brillantes

Aun­que no es total­men­te nece­sa­rio, lle­var un tra­je de neo­preno mejo­ra drás­ti­ca­men­te tu flo­ta­bi­li­dad y el ais­la­mien­to de tu cuer­po. Los tra­jes de neo­preno de cuer­po ente­ro (no el de los sur­fis­tas) son idea­les para nadar en aguas abier­tas, espe­cial­men­te si el agua está fría.

Tam­bién pue­den ayu­dar a tu cuer­po a regu­lar tu tem­pe­ra­tu­ra, para que pue­das cen­trar­te en man­te­ner la res­pi­ra­ción y las bra­za­das con­tro­la­das. Si te con­ge­las, corres el ries­go de pre­ci­pi­tar­te y poner­te fre­né­ti­co. Si te can­sas, el tra­je tam­bién te ayu­da­rá a flo­tar para que no ten­gas que esfor­zar­te tan­to para rela­jar­te en el agua.

Lle­va un gorro de nata­ción de colo­res vivos para que te vean en el agua. Las boyas de nata­ción tam­bién pue­den ayu­dar en este sen­ti­do y uti­li­zar una pue­de ser­vir para guar­dar cosas como el telé­fono móvil y la hidratación/alimentación.

Aprende cuándo debes hacer drafting y cuándo debes ir solo

Inten­ta tra­ba­jar con otros nada­do­res hacien­do draf­ting (nadar a pocos metros detrás de otro nada­dor o a su lado) unos de otros. A dife­ren­cia de la nata­ción en pis­ci­na, en la que todo el mun­do se man­tie­ne en su carril, las aguas abier­tas pue­den ser mucho más físi­cas, pero el draf­ting pue­de ali­viar par­te de la car­ga al dis­mi­nuir la resistencia.

Man­ten­te cer­ca pero res­pe­ta el espa­cio de los demás nada­do­res (por ejem­plo, no toques los pies de tu com­pa­ñe­ro cada dos brazadas).

Controla tu ritmo

Si eres prin­ci­pian­te, tóma­te tu tiem­po y aumen­ta tus esfuer­zos duran­te la nata­ción. Tóma­te des­can­sos regu­la­res del esti­lo libre, nadan­do rela­ja­da­men­te a bra­za o a espal­da. Man­tén un rit­mo cons­tan­te y lo más alto posi­ble, siem­pre tenien­do en cuen­ta la dis­tan­cia de tu carre­ra o la dis­tan­cia que hayas deci­di­do nadar. No te sobre­pa­ses y ve aumen­tan­do día a día. En poco tiem­po, esta­rás nadan­do a rit­mos y dis­tan­cias impresionantes

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